1 comment


 

 

 

 

“(…) En la sala se oyeron gritos y ruido. Pidió la palabra Okushev, hijo del farmacéutico, muchacho con el pelo cuidadosamente rizado. Tirándose de la blusa, comenzó:

-Excusadme, camaradas. No comprendo lo que quieren de nosotros ¿Quieren que nos ocupemos de política?¿Y cuándo vamos a estudiar? Nosotros necesitamos terminar los estudios. Otra cosa sería si crearan cualquier sociedad deportiva, un club, donde poder reunirse, leer. Pero se nos propone que nos ocupemos de política, y luego, le ahorcan a uno por ello. Perdón. Pienso que nadie estará de acuerdo.

En la sala se oyeron risas. Okushev saltó del escenario y tomó asiento. Su puesto lo ocupó el joven ametrallador. Con rabia se echó la gorra sobre la frente, lanzó una mirada colérica a las filas y gritó con fuerza:

-¿Os reís, víboras?

Sus ojos ardían como dos ascuas. Aspirando profundamente y temblando todo él de coraje, dijo:

-Mi apellido es Zharki, me llamo Iván. No conocí ni a mi padre ni a mi madre; vivía sin amparo de nadie; como un mendigo, dormía tumbado junto a las vallas. Pasaba hambre y nadie me daba albergue. Vivía como un perro, no como vosotros, señoritos mimados. Y cuando llegó el Poder soviético, los soldados rojos me recogieron. Una sección entera me prohijó, me vistieron, me calzaron, me enseñaron a leer y escribir y, lo que es fundamental, hicieron que me sintiese un ser humano. Por ellos me hice bolchevique y lo seguiré siendo hasta la muerte. Sé bien por qué se lucha: por nosotros, por los pobres, por el Poder de los obreros. Vosotros relincháis como potros y no sabéis que cerca de nuestra ciudad cayeron doscientos camaradas, perecieron para siempre…- La voz de Zharki vibró como una cuerda tensa- . Sin vacilar entregaron la vida por nuestra felicidad, por nuestra causa… Así están pereciendo en todo el país, en todos los frentes; y vosotros, mientras tanto, pasáis el tiempo en devaneos.(…)

Nadie de la presidencia se quedó en la velada. Cuando se encaminaban al Comité Revolucionario, Seriozha dijo amargado:

-¡Vaya un jaleo que nos ha resultado! Zharki tiene razón. No hemos conseguido nada de esos estudiantes. ¡Qué rabia da!

-No hay por qué asombrarse –le interrumpió Ignátieva-. Aquí casi no hay juventud proletaria. La mayoría son pequeños burgueses, hijos de intelectuales, gente comodona. Hay que trabajar entre los obreros. Apóyate en la serrería y en la fábrica de azúcar. Pero, a pesar de todo, el mitin no ha sido inútil. Entre los estudiantes hay buenos camaradas.

Ustinóvich apoyó a Ignátieva:

-Nuestra tarea, Seriozha, es inculcar incansablemente en la conciencia de cada uno nuestras ideas y nuestras consignas. El Partido llamará la atención de los trabajadores sobre cada nuevo acontecimiento. Organizaremos mítines, reuniones y congresos.(…)

Bien entrada la noche, Serguéi acompañó a Ustinovich a la estación. Al despedirse, le estrechó con fuerza la mano, reteniéndola por un segundo en la suya. Ustinóvich sonrió de manera casi imperceptible.

Al regresar a la ciudad, Seriozha pasó por casa.
En silencio, sin objetar nada, aguantaba Seriozha los reproches de su madre. Pero cuando su padre intervino, el propio Seriozha pasó a la ofensiva e inmediatamente metió a Zajar Vasílievich en un callejón sin salida:

-Escucha, padre, cuando durante la ocupación alemana os declarasteis en huelga y matasteis al centinela de la locomotora, ¿pensabas en la familia? Sí, pensabas. Y, sin embargo, lo hiciste, porque te obligaba tu conciencia obrera. Yo también he pensado en la familia. Comprendo que, si retrocedemos, os perseguirán por mí. Pero, en cambio, si vencemos, seremos los dueños. Yo no puedo permanecer quieto en casa. Padre, tu comprendes bien esto, sin que yo te lo tenga que decir. Entonces, ¿para qué armar jaleo? Yo he emprendido una buena obra, tú debes apoyarme y prestarme ayuda, y lo que haces es escandalizar. Vamos a hacer las paces, padre, y entonces, también la madre dejará de gritarme.- Miró al padre con sus ojos azules y límpios, sonriendo cariñosamente, seguro de su razón.

(…)”

 

Así Se Templó El Acero – Nikolai Ostrovski

 

 

 

 

 

 

 

(…) Pero ni ETA, ni todo KAS, ni Herri Batasuna, ni ninguna formación política por muy grande que sea, podrán solucionar los problemas de la clase trabajadora vasca, del Pueblo Trabajador Vasco. Únicamente el mismo Pueblo Trabajador Vasco puede solucionarse sus problemas.

Por eso yo creo que todos debemos organizarnos en alguna cosa. Si estamos dispuestos a hacer lucha armada debemos organizarnos en ETA, si no estamos dispuestos a la lucha armada porque nos parece que es muy duro, o porque, en fin, por mil problemas que cada uno puede tener, pues debemos organizarnos en los partidos políticos, en HASI, en LAIA, en los organismos de masas de KAS, LAB o ASK.

Sólo un pueblo organizado puede conseguir los objetivos por los que lucha o a los que aspira.

Jose Miguel Beinaran Argala – 1978

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Advertisements

Posted maiatza 1, 2011 by aurreralangileria in borroka moldeak

Tagged with , , ,

One response to “

Subscribe to comments with RSS.

  1. Pingback-a: Aurrera langileria

Utzi erantzun bat

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Aldatu )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Aldatu )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Aldatu )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Aldatu )

Connecting to %s

%d bloggers like this: