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“El 2 de agosto, en la misma puerta de su casa de Irún, fue ejecutado uno de los torturadores mas sádicos y odiados: el inspector Melitón Manzanas. Este acontecimiento cambio definitivamente el curso de la situación y altero también la evolución de ETA. La noticia de la ejecución fue acogida con alegría por parte del sector más concienciado, y por tanto más castigado, del pueblo, que vio como la muerte de militantes de ETA no quedaba impune y que los torturadores, desde entonces, no podrían descansar tranquilos. Sin embargo, algunos sectores cercanos al PNV esgrimieron el carácter pacífico del pueblo vasco, fundamentalmente para esconder en el fondo su temor a las consecuencias que indirectamente les pudiera acarrear. También, y como ocurrió con el atentado contra Carrero Blanco, la izquierda española condeno la ejecución del torturador. Para la derecha vasca, la oración y la paciencia podían ser las armas para hacer caer la dictadura, mientras el pueblo vasco estaba siendo masacrado.  Y la izquierda española, que soñaba con la transición pacífica al socialismo, no podía concebir el uso de la fuerza contra la dictadura. El ejemplo de Chile cinco años después, que daría al traste con la teoría de Salvador Allende, que igualmente defendía la estrategia del cambio pacífico al socialismo y cometió el grave error de desarmar a los trabajadores, nos enseño que los dictadores no perdonan y que a las dictaduras no se les puede combatir con jaculatorias ni con manos blandas.

(…)

Con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que todos habíamos hecho unas valoraciones triunfalistas sobre la situación del sistema capitalista, al que creíamos agónico, agotada su última etapa, que era la del imperialismo. Lo mismo nos ocurría con el régimen franquista, al que situábamos ya en franca derrota. Una vez más, habíamos vendido la piel del oso antes de cazarlo. Si bien es verdad que el movimiento obrero respondía con mas contundencia que nunca al sistema capitalista o que el franquismo estaba deteriorándose cada día más, no habíamos previsto  su capacidad de maniobra y de reciclaje, pues el sistema capitalista agresivo y cavernícola se disfrazaría con los ropajes mucho mas civilizados y asequibles del neoliberalismo, e incluso conseguiría con pactos antiobreros buscar la ayuda de algunas centrales sindicales para perpetuarse en una dominación mucho mas suave pero con tanta rentabilidad como antes. De la misma forma que el dictador Franco, con 40 años de crímenes a sus espaldas, moría en la cama y, según sus propias palabras, dejaba todo <<atado y bien atado>>, el posfranquismo disfrazado de democracia ha perpetuado el poder de la Monarquía, del Ejercito y del capital financiero.

(…)

En la prensa vasca, que tampoco necesitaba demostrar su pedigrí franquista, El Correo español, El Diario Vasco y El Diario de Navarra fueron los pilares básicos de esta ignominiosa campaña que comenzó haciendo un llamamiento expreso a todos los españoles para hacer valer con todos los medios a su alcance la victoria de 1936.

(…)

Saltaba a la vista que cualquier debate sobre el tema era completamente estéril, pues la clase dirigente de los partidos de izquierda, especialmente el PCE y sus organizaciones obreras, preferían un movimiento obrero domesticado, que estuviera preparado para aceptar las condiciones impuestas por una posible transición del franquismo. Ellos pensaban que Franco no seria eterno, y por tanto, había que prepararse para ese momento. Esta actitud crítica del PCE y CCOO hacia cualquier actitud violenta contra el sistema indicaba, sin lugar a dudas, que algo se estaba moviendo en su seno. Había cambiado hasta su lenguaje, síntoma inequívoco de su línea revisionista. Hablaban sin el menor sonrojo de la <<vía pacifica hacia el socialismo>>. Pretendían que nos creyésemos que el sistema capitalista era tan humano que el socialismo llamaba a su puerta y le decían <<pase, por favor>>. (…)

 

A pesar de todo, los atentados continuaron en la zona de Gernika, Arratia, Durango… y la saña y la prepotencia del capitán Hidalgo quedaron reflejadas en varias <<hazañas>>, entre ellas, el asalto en Gernika a la casa del matrimonio Iñaki Garai y Blanca Salegi, en la que se albergaban algunos miembros de ETA. En el asalto mataron, sin ningún miramiento, al matrimonio. Al huir, uno de los miembros de ETA disparó sobre sus perseguidores y mató al guardia Domingo Sánchez. Poco mas tarde, el militante vasco Jesús Mari Markiegi, Motriko, fue localizado herido en un caserío de Ajangiz y, sin ninguna intención de detenerle, los guardias le acribillaron a tiros directamente. Su cuerpo tenía más de 40 impactos, y fue expuesto desnudo durante todo el día frente al cuartel de la Guardia Civil de Gernika.

(…)

Todos los líderes del PNV, con Carlos Garaikoetxea a la cabeza, estaban en la pancarta junto a los de CCOO, ORT, PCE y PSOE, bien protegidos por un nutrido servicio de orden. Aquella vergonzosa convocatoria paso a los anales más oscuros de nuestra historia con el nombre de la <<Manifestación de las palomas>> porque a algún majadero se le ocurrió la feliz idea de llevar en su mano dos palomas como símbolo de paz, a las que, paradójicamente, les rompió sus patitas cuando pretendían soltarse para volar hacia su libertad. ¡Todo un símbolo!

La otra cara de la moneda fue la convocatoria de Herri Batasuna y la izquierda abertzale en la plaza de Las Brigadas de Navarra, hoy en día Hermanos Etxebarrieta, que estaba prácticamente tomada por la Policía, cuya intención estaba muy clara: actuar con la mayor contundencia posible. Estas eran las órdenes del gobernador civil y ¡vaya si las cumplieron! En el momento en que una comisión de HB se adelantaba para negociar con el jefe de la tropa, este dio dos minutos de plazo para disolverse y, antes de que transcurrieran, comenzó una de las más brutales cargas que recuerdo. Estábamos en una ratonera y solo quedaban las escaleras de Begoña como vía de escape. Aquello fue una verdadera bestialidad: mujeres y niños rodando por las escaleras cubiertas de sangre, gritos, rabia… Fue indescriptible; casi un centenar de heridos y un montón de detenidos… Precisamente para este tipo de actuaciones policiales había servido la manifestación convocada por el PNV y sus compañeros de viaje españoles. Esta seria la paz que nos esperaba con la Constitución española en la mano.

(…)

En Herri Batasuna estábamos al tanto de la situación y decidimos entrar en la Diputación y, en nuestra condición de parlamentarios electos, apoyar a los trabajadores, máxime cuando vimos el enorme despliegue policial que rodeaba el palacio de la Diputación. En el interior, en la sala de plenos, el Parlamento vascongado estaba literalmente secuestrado por los trabajadores, que habían bloqueado todas las salidas e impedían la salida del lugar. Se inicio un tenso debate, en el que los trabajadores exigían un compromiso de los parlamentarios vascongados para solucionar el problema de la empresa mediante créditos. Txomin Ziluaga, Francisco Letamendia , Ortzi, Rosa Olivares y yo intervenimos en varias ocasiones y, a pesar de nuestra decisión de no participar en el Parlamento, ese dia lo hicimos de manera excepcional, en defensa de los trabajadores de Nervacero. Tambien acudió il capo di tutti capi, Luis Olarra, presidente del Consejo de Administración de la empresa, que había sido llamado por los parlamentarios. Era un tipo arrogante y fanfarrón, pero tengo que reconocer que le echaba valor al asunto. Personalmente tuve un enfrentamiento verbal muy duro con el. En un momento de la discusión, de forma despectiva me dijo que no tenía nada que discutir con <<mierdas>> como nosotros. Me jodió bastante y le conteste que <<el único mierda y además gánster era el>>.

(…)

El lehendakari Garaikoetxea había anunciado la intervención de Su Majestad. El silencio era tenso y todos los ojos estaban puestos sobre nosotros, incluso cuando el rey se dirigió hacia el estrado, la máxima atracción éramos nosotros. Intentó comenzar su discurso y, en ese preciso momento, nos levantamos como un solo hombre los diecinueve representantes de Herri Batasuna. A voz en grito, comenzamos a cantar el himno del Eusko Gudariak, puño en alto, impidiendo de esta forma que el rey de los españoles pronunciara una sola palabra.

(…)

La larga noche del 23-F paso con todo tipo de incidencias anecdóticas, desapariciones misteriosas, viajes improvisados y abundantes ataques de colitis. Nosotros, después de tomar precauciones, ocultar documentación y  establecer medidas de contacto y coordinación, nos fuimos al Casco Viejo de Bilbao y nos tomamos unos vinos, mientras seguíamos por la radio el desarrollo del <<tejerazo>>. A decir verdad, tuvimos algún pequeño incidente con algunas furgonetas de la Policía Nacional que patrullaban constantemente y que, al reconocernos, nos hacían evidentes gestos de cortarnos el cuello. Parecían estar contentos y a la espera de poder pasar de las amenazas a la realidad.(…)

 

Había comenzado la <<guerra del Norte>> especialmente dirigida contra la izquierda abertzale, Herri Batasuna, ETA, y <<su entorno>>, como denominarían en adelante al movimiento popular abertzale. El objetivo era hacer desaparecer de la faz de la tierra a todos los que defendíamos la soberanía nacional de Euskadi. Para ello no importaban ni los métodos ni tampoco el dinero. Así comenzaron a ponerse en marcha los <<mecanismos constitucionales>> para garantizar la unidad de España. La muga con Iparralde fue impermeabilizada con un despliegue masivo del Ejercito español, se incrementaron las competencias de la Ley Antiterrorista, se dotó a los tribunales especiales, como la Audiencia Nacional, de una capacidad ilimitada para ampliar los periodos de detención, de incomunicación y, sobre todo, para dar cobertura <<legal>> a las brutales torturas que se cometían en comisarías y cuartelillos.

(…)

(…)Sin embargo, las movilizaciones y los sabotajes contra Lemoiz se fueron sucediendo hasta que, después de varias moratorias, la construcción de la central de Lemoiz fue paralizada definitivamente. Lo construido hasta la fecha quedo como monumento a la estupidez y a la prepotencia de Madrid y Gasteiz, que quisieron imponer por la fuerza un proyecto de centrales nucleares en Euskadi, que solo servía a los intereses de la oligarquía financiera y era un atentado contra el medio ambiente. Pero Lemoiz era también un monumento a la rebeldía de un pueblo que no acepta imposiciones y esta dispuesto a luchar hasta el final por un futuro mejor. El proyecto nuclear de Lemoiz costo la friolera de más de 200.000 millones de pesetas. El sistema capitalista había sufrido una derrota en el lugar donde más le duele: el dinero. (…)

 

No habían pasado seis días desde el asesinato de Santi, cuando en mi propio pueblo, Zornotza, viví una situación que todavía no se si definir como intento de liquidarme o de intimidarme. Volvía de Bilbao en coche, acompañado por varios compañeros, siguiendo las normas de seguridad. Tomamos un tentempié en uno de los bares de mi pueblo, y allí les despedí contra su voluntad, pues insistían en acompañarme hasta la propia puerta de mi casa. <<Que pensaran en mi pueblo si me ven con niñera a esta edad?>>, les dije. La cuestión es que me fui solo hacia mi casa. Serian las once de la noche, cuando, al cruzar una calle, se paro cerca de mi, a unos cuatro o cinco metros, un Land Rover de la Guardia Civil con varios ocupantes. Esto me hizo ponerme en guardia. Mire a ambos lados de la calle y no había nadie. <<Mal asunto>>, me dije. De pronto, el guardia que ocupaba el asiento del chofer, saco una pistola, la monto y, apuntando cuidadosamente, disparo contra mí. Tengo la impresión de que, al disparar, levantó ligeramente el brazo, pues a aquella distancia era prácticamente imposible fallar el tiro. Arrancaron a toda velocidad y se fueron.

El hecho fue denunciado en el Juzgado de Durango e incluso se abrió una investigación, también se denuncia ante la prensa. La reacción del gobernador civil, Ignacio López, que era un verdadero mamarracho y además del PSOE, fue llamarme <<cínico>> por haber puesto en entredicho el inmaculado nombre y la dignidad del benemérito cuerpo… No cabía duda.(…)

 

La debilidad del PNV le empujó a una cada vez mayor colaboración y dependencia de Madrid y, como consecuencia, a una actitud mucho mas beligerante contra la izquierda abertzale. El Pacto de Ajuria Enea (Acuerdo para la Normalización y Pacificación)constituyó las <<tablas de la ley>> que Madrid entrego al lehendakari José Antonio Ardanza para consolidar el bloque de los partidos españoles con PNV, EE y también EA, cuyo principal y, quizá único objetivo era intentar la derrota policial de ETA y el aislamiento y asfixia política de Herri Batasuna, la segunda fuerza política de Euskadi.

El Pacto de Ajuria Enea estaba inspirado en el plan ZEN y contemplaba la acción policial como base principal, el aislamiento y dispersión de los presos, la colaboración francesa para la entrega o deportación de refugiados y la presión de los medios de comunicación contra HB, sin descartar las acciones judiciales.

(…)”

 

El hijo de Juanita Gerrikabeitia – Jon Idigoras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

abusos policiales”? “reconciliación (nacional)”? … NAZKA!

 

 

 

 

Hori al da terrorismo burgesa jasan dutenei izan beharreko errespetua? Hori al da euskal herri langilearen heroien jarduera izendatzeko era?

Azken urteetan, “ezker abertzale” izena bahitu duten eta honen  eremu idelogikoaren jabe izendatu direnei buruzko nire iritzia badakizue ( eta bestela blog hontatik buelta bat eman,  bere hamaika izen eta izenondoak bilatzeko.)

Baina hau ez litzake posible izango herri langilearen interes eta jomuga historikoak lortzeko, gure etsaien aurkako borroka ikuspegi m-l batek gidatuta, eta kapitalaren propaganda zuria gaindituz, eusko beharginen iraultzako erraminta eta tresnak izan bagenitu. Baina ez da horrela izan…  Jakin ezazue marxismo-leninismoaren oinarri hilezkorrak bere egiten dituen Alderdi-rik gabe, ez dela ez “independentzia”rik, ez “sozialismoa”rik egongo.  Ze ostia ari zarete itxaroten?

ezker abertzalea GEU gara!

 

 

Bake faltsuari gerra!

IRAULTZA ALA HIL!

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Utzi erantzun bat

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