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“La lucha por el socialismo reviste un carácter especial que la distingue esencialmente de las revoluciones precedentes y que sólo comienza cuando la clase obrera toma conciencia de su necesidad y se organiza para llevarla a cabo. En este proceso, la labor del partido, como portador de dicha conciencia, resulta indispensable.

 (…)

 Pero esto no quiere decir que deban invertirse los papeles, cosa, por demás, imposible. Los que abogan por un movimiento revolucionario de masas desprovisto de una dirección y de claros objetivos políticos de clase, lo que en realidad ocultan no es otra cosa que su propósito de guiar al movimiento hacia ninguna parte, o como sucede frecuentemente, hacia objetivos reformistas burgueses. Eso por no extendernos en la imposibilidad de que pueda existir alguna vez un movimiento de masas verdaderamente revolucionario sin que éste destaque antes de su seno al sector más esclarecido y disciplinado.

(…)

 El partido debe aprender de las masas. Pero el conocimiento que puede extraer de ellas será limitado. Hay que tener en cuenta que la situación de los trabajadores en la sociedad capitalista no les permite acceder a los conocimientos que hacen falta para formular el programa la estrategia y la táctica, etc. Las masas, a lo sumo, sólo pueden alcanzar un conocimiento superficial, parcial, del mundo y de la sociedad. Para alcanzar un conocimiento concreto que permita hacer los planes y trazar líneas de actuación revolucionarias, hace falta una práctica y una teoría revolucionarias, y esa teoría, en sus aspectos más generales o de principios, está contenida en el marxismo-leninismo y sólo puede ser aportada al movimiento de masas desde fuera. Es de ahí, del marxismo- leninismo, de donde partimos los comunistas para comenzar el trabajo entre las masas y elaborar el programa, la estrategia y la táctica de la revolución, así como la línea de masas que habrá de permitirnos llevarlas a cabo. Este es el problema de la integración de aquella teoría general y de aquellos principios a las condiciones de cada país, y esto sólo puede hacerlo el partido comunista, armado con la teoría marxista-leninista. Mantener otra posición no sólo equivaldría a negar la necesidad del partido, sino también la necesidad de la misma teoría revolucionaria y de los principios revolucionarios. Esto es, como se sabe, el abc del marxismo.

 (…)

 

Esta transformación del uno en el otro crea una situación nueva que parece repetir las anteriores, sin embargo, las condiciones no son las mismas, los contrarios también se han transformado, no son idénticos . Se ha producido un desarrollo. Con la expropiación de los expropiadores , fórmula utilizada por Marx para describir este fenómeno (la negación de la negación), parece que se repite la historia: los antiguos expropiadores también son expropiados, mas ya no es una clase explotadora la que expropia a la burguesía: es otra clase que tiene como misión histórica acabar con toda explotación y por eso se apropia, como primera medida, de todo lo expropiado anteriormente. Engels expresa esta misma idea afirmando:

 El primer acto en que el Estado se manifiesta efectivamente como representante de toda la sociedad: la toma de posesión de los medios de producción en nombre de la sociedad, es, a la par, su último acto independiente como Estado (5).

Lo cual quiere decir que el Estado de la dictadura del proletariado, desde su nacimiento comienza a ser un no Estado , comienza a negarse a sí mismo. Esto es lo que diferencia fundamentalmente al Estado proletario del Estado burgués y de cualquier otro Estado de las clases explotadoras.

 (…)

Tal es la nueva identidad que surge en las condiciones del socialismo, una vez suprimida, mediante la lucha de clases y la dictadura del proletariado, la burguesía y demás clases explotadoras de la sociedad. ¿Supone esto el fin de la lucha de clases, la supresión de la lucha dentro de esa unidad del pueblo trabajador a que se refiere Stalin? No, la lucha de clases no desaparece con la supresión de la burguesía como clase , sólo adopta otra forma: una forma fundamentalmente no antagónica dentro del país socialista. El antagonismo entre el proletariado y la burguesía continúa vigente, e incluso se exacerba todavía más en el plano internacional, y tiene su reflejo dentro del propio país en la lucha contra los agentes del enemigo de clase. Esto es lo que se puso de manifiesto antes y durante la agresión contra la Unión Soviética desencadenada por el nazismo para estrangular las conquistas revolucionarias de la clase obrera. Por este motivo el Estado de la dictadura del proletariado no puede ser disuelto, en tanto no sea resuelta definitivamente esa otra contradicción; al contrario:  debe ser reforzado y fortalecido.

Esta viene a ser la contradicción principal que obra en el socialismo, la que promueve el desarrollo; una contradicción que liga estrechamente a la clase obrera, ya emancipada de la explotación del capitalismo (la nueva clase obrera que surge del socialismo) y a sus hermanos de clase que continúan padeciendo la explotación en todos los países capitalistas, de la misma manera que liga entre sí más estrechamente a las burguesías de todos los países en contra del proletariado.

Estos son los dos aspectos de la vieja contradicción entre el proletariado y la burguesía que aún se mantienen, aunque algo modificados, y eso no para  suprimir la contradicción, sino para hacerla, precisamente, mucho más aguda. Ateniéndose a esta concepción así como a las experiencias de la lucha, Stalin combatió resueltamente el punto de vista revisionista, según el cual en el socialismo, al ser aniquilada la burguesía como clase, también se extinguió la lucha de clases:

Es necesario destruir y echar a un lado la podrida teoría de que la lucha de clases tiene que ir extinguiéndose en nuestro país con cada paso que avanzamos, de que el enemigo de clase se irá amansando en la medida que avancemos […]

Al contrario, cuanto más avancemos, cuantos más éxitos consigamos, tanto mayor será la furia de los restos de las clases explotadoras destruidas, tantas más infamias cometerán contra el Estado Soviético, tanto más aún recurrirán a los medios más desesperados de lucha (10).

(…)

 En el terreno político esta concepción se traduce en una política de unidad con la burguesía o de integración gradual del capitalismo en el socialismo; en lugar de utilizar las contradicciones de las masas populares con esa misma clase burguesa para suprimirla como tal clase, es decir, para expropiarla de los medios de producción, se coexiste con ella e incluso se la refuerza con el pretexto de su carácter patriótico o progresista, lo que a la larga conduce a la revolución a un atolladero del que resulta muy difícil salir.

 (…)

 

Como vamos a ver, todo lo que sea tratar de principios y de basar nuestra práctica en el conocimiento más profundo de los mismos, M. lo moteja de dogmatismosocialismo de manual. Su desconocimiento y menosprecio de la teoría revolucionaria, cuya expresión concentrada son los principios marxismo-leninismo, le lleva a decir los mayores disparates que se puedan imaginar, hasta el extremo de identificar la teoría marxista del conocimiento con la concepción del pragmatismo burgués que ha formulado el revisionismo, la cual llama a partir siempre de la realidad, de los hechos, de lo particular o concreto. Para el revisionismo, como para la burguesía, el método de análisis tiene que prescindir de determinadas realidades desagradables y de prejuicios o ideas preconcebidas, que suelen ser tachadas por ellos de metafísicas y dogmáticas. Tales serían, por ejemplo, la dialéctica, el materialismo histórico, la ley del valor, la teoría de la lucha de clases y la dictadura del proletariado o los análisis de Lenin sobre el imperialismo y sus ideas sobre la importancia de la teoría revolucionaria y la organización y disciplina del Partido para la existencia y el triunfo del movimiento revolucionario.

 (…)

 Ni que decir tiene que no podemos prescindir de esos principios ni de esas experiencias sin riesgo de perdernos una y otra vez o de caer en la charca del oportunismo. Y esto supone que no podemos ni debemos partir de cero, de la realidad, de los hechos, dejando de lado todo ese conocimiento ya acumulado y que tantos esfuerzos y sacrificios ha costado a nuestra clase, porque nos perderíamos sin remedio de la espesa bruma que esparce la ideología burguesa, para ir finalmente a refugiarnos en alguna de sus teorías de moda. Esto no quiere decir que neguemos lo particular o que lo consideremos una mera representación formal de lo universal. Es mas, solo desde el punto de vista de la ciencia y los intereses de clase del proletariado, tal como ya hemos explicado numerosas veces, es como únicamente se puede acceder a la verdad mas verdadera (y no a un sucedáneo de la verdad), que abarque todos los aspectos de un problema o una situación concreta, particular.

 (…)

 Todo lo que suponga defender los principios del socialismo, independientemente de cualquier manía sobre lo particular, a M. se le antoja como un empeño inútil o como ideas, planes o proyectos de manual. Se comprende que razone de esa manera, puesto que, tal como ya hemos comprobado numerosas veces, para el los principios, las verdades universales, son impotentes para alumbrar ninguna realidad. De ahí que rechace todo dogma, toda ortodoxia y, con mucho mas motivo, toda colección de dogmas contenida en un manual. Los manuales son malos de por si (estamos de acuerdo) y nunca podrán sustituir al libro abierto de la vida, salvo si esta se toma celo o manía especial por lo particular. Deberemos, pues, caminar a ciegas, antes de permitir que un manual nos corrompa la visión con sus dogmas. O mejor: deberemos recurrir a los manuales que nos ofrece la burguesía para que no nos desorientemos y caigamos en el famoso dogmatismo estalinista.

 (…)

 No sabemos muy bien de que manual del marxismo ortodoxo ha podido recoger este teórico tan particular lo que acabamos de transcribir, pero podemos asegurar (ahora no tenemos tiempo de demostrarlo) que no es la primera vez que hemos leído esas mismas ideas y propuestas defendidas valerosamente por algún eminente catedrático de historia o aguerrido trotskista, profesor de economía marxista. Se comprende que, para aquellos que no tomaron nunca a Marx para la comprensión de la problemática inherente (que, por supuesto, jamás pasa por el cerco del imperialismo ni por el desarrollo de la lucha de clases, y menos aun por la imposición y consolidación de la dictadura del proletariado), así como para aquellos otros que abandonaron a Marx a mitad del camino para acogerse a alguna teoría sociológica de última hora, la vuelta a Marx resulta ser como una tabla de salvación en medio de un mar bravío –otros llegaron mucho más lejos en su audacia, abrazándose al Marx joven e imberbe, humanista y utópico-.

 Ese Marx al que M. nos está proponiendo que volvamos, es un Marx que nunca ha existido, un Marx ciego y sordo, incapaz de comprender nada; un Marx limitado (como él) a un modo de visión que excluye tanto la realidad actual del imperialismo, la crisis capitalista, la guerra y el desarrollo sin precedentes de la lucha de clases a nivel mundial, como toda la experiencia práctica y la herencia teórica que nos ha sido legada por el movimiento comunista y revolucionario, producto de más de un siglo de luchas, de esfuerzos y sacrificios.

 (…)

 Si reparamos en las tesis o ideas básicas que M. expresa en su texto, y no en alguna de sus frasecillas más o menos ingeniosas, enseguida caeremos en la cuenta de que lo que en realidad nos está proponiendo, no es otra cosa sino el abandono del marxismo (del largo, duro y mil veces complicado camino revolucionario), para ir al encuentro de esa otra doctrina marxista inmaculada y casi perfecta (por desconocida), ajena a la realidad de la lucha de clases, que difunden los revisionistas y otros lacayos titulados de la burguesía.”

 

 

Tesis sobre la crisis del comunismo – Manuel Pérez Martínez camarada Arenas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TESIS E INFORME SOBRE LA DEMOCRACIA BURGUESA Y LA DICTADURA DEL PROLETARIADO – V.I. Lenin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Posted uztaila 10, 2012 by aurreralangileria in alienazio kapitalista, marxismo-leninismo

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  1. Ikusi al duzu Mariano Rajoy oligarkiaren zakur burgesak adierazitako herri langilearen aurkako eraso berriak? Behera kapitalismoa eta honen defendatzaileak (nahiz eta euskaraz hitz egin)! Ikusi abesti hau, ea egia bihurtzen den…

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